jueves, 6 de junio de 2013

Indecisiones vespertinas



Eres lo único que me podría detener y sin embargo no lo haces.
Pero más sorprendente aún es que a pesar de tu ausencia y de tu indiferencia sigo aquí. 
Aquí estoy fiel a mis sentimientos, fiel a mis convicciones ¿Servirá de algo? No lo sé y sin embargo lo hago.
Una vez más te miro y tú no me miras, te hablo y tus labios ni siquiera se mueven, tus oídos no escuchan. 
¿Por qué me enamoré de ti? Jamás creí reconocer que estoy enamorada y mucho menos darme cuenta que a tus raíces estoy atada. 
Soy un espíritu libre y siempre lo he sabido, soy como un ave que emigra de un lugar a otro instintivamente, en busca de lo mejor para ella, en busca de su supervivencia. Pero cuando te encontré amarré mis alas a tus raíces y decidí quedarme, por ti, por mi; por nosotros. 
Y es tan desesperante que las dudas comiencen a aparecer, que comience a preguntarme si todo esto vale la pena...
Aún recuerdo cuando te conocí que dijiste que jamás detendrías mi libertad, que me amaste por ser libre, que tú no ibas a cambiarme... Vaya ironía, resultó que yo misma decidí cambiar por ti. Decidí ser el pájaro enjaulado que canta para su dueño, decidí ser un tornado reprimido ante la belleza de un hermoso arcoiris. 

viernes, 17 de mayo de 2013

Cómo duele dejar algo que creí que era para siempre. 
Duele que esa supuesta familia que me dijo "A partir de hoy ya no estarás sola" sea la primera en abandonarme.


Aquí está un fragmento de la carta que simboliza toda mi estadía en ese lugar, junto a esa familia. 

"Hubo momentos en que creí tener la partida perdida. En que creí que era mejor retirarme y dejar de jugar. Fue en ese momento, en el que más lo necesitaba que Dios me brindó una nueva oportunidad. Que me permitió conocer personas que lo dieron todo por mi y me apoyaron hombro con hombro y corazón con corazón, aún sin conocerme. Gracias a ellos y a Dios puede exclamar con inmensa alegría ese grito que jamás olvidaré: ¡SOY LIBRE!"

Y aunque por hoy yo ya no estoy ahí, mis pensamientos no cambian en mucho, esas personas me apoyaron en muchas ocasiones y he agradecido a todas y cada una hasta el cansancio, sin embargo no he aprendido mucho de mis errores.
Porqué el día de hoy siento muchas cosas muy presentes, que quisiera enfatizar:

1.- No debería jamás por nada del mundo dejar a mi familia.
2.- Ninguna persona te quiere y te ama con el amor de Dios y por esa misma razón no debemos ver a las personas como Dios, podemos tenerlo  a Él sin intermediarios.
3.- Todo en ésta vida está compuesto de círculos que se deben cerrar para que otros puedan abrirse; es a lo que me gusta llamar trascendencia. 

Una vez que comprendí éstos puntos me di cuenta que por más que me haya ayudado esa agrupación mi lugar ya no era ahí y me costó mucho desprenderme de lo que durante dos años había trabajado, la gente con la que me había encariñado y todo a lo que me había ACOSTUMBRADO. 
Y por costumbre no vale la pena hacer las cosas, llegó el punto en el que me pregunté a mi misma ¿En dónde está el amor con el que cada mes iba a servir? me dio mucha tristeza darme cuenta y aceptar que las  habladurías de la gente y la problemática trastornaron tanto mi percepción que lo único que podía hacer era irme, por mi propio bien salir corriendo de ese lugar, esa hermosa familia que se estaba convirtiendo en un campo de batalla. 
Hoy me vengo a enterar de ellos, de sus noticias y vienen a mi mente muchos recuerdos y mucha añoranza, quisiera correr hasta allá y al llegar a la puerta gritar algo así como: ¡NO ME HE IDO, SIGO AQUÍ INCONDICIONAL! pero la verdad no es así, me amo a mi misma y por mi bien no puedo estar así, es triste tener que ver como extraños a los que un día fueron mi grupo, es triste tener que ser solo un espectador más y ver las cosas desde afuera. 

Pero es más triste no querer volver a formar parte de ello.

jueves, 16 de mayo de 2013

Para mi musa.

Guadalajara, Jalisco.  Jueves 16 de Mayo de 2013




Para mi musa:


Hoy la he mirado de nuevo y usted volvió a llenar mi vida de luz, porqué he de admitir que se me ha hecho vicio mirarla de lejos y contemplar embelesada su caminar, imaginar que cada uno de sus pasos hasta mi la han de aproximar. 
Hoy la he mirado de nuevo y no me ha hecho falta nada más para lograr una felicidad total, porqué para mi el más grande de los placeres es observarla a usted; la más bella de todas las mujeres. Porqué con mirarla a usted me recuerda la existencia de un Dios, tan bueno y amoroso que la creó a usted; tan cercana a la perfección. 
Hoy la he mirado de nuevo y he vuelto a soñar despierta con un día tomar el valor necesario y animarme a llegar hasta su puerta para por fin invitarla a salir y así contarle a usted todo este sentir. 
Hoy la he mirado de nuevo y casi salto del balcón para acudir a su encuentro; Dueña de mi corazón. 
Quizá usted jamás sepa quién escribió esta carta pero espero al menos haberle robado una sonrisa y por supuesto espero también poder volver a verla con su habitual paso despistado y sin prisas. 



Atentamente: Su fiel admiradora, humilde servidora y eterna enamorada. 




P.D. Más que escribirle lo que mi corazón anhela es poder mirarla, tocarla, amarla.
 



lunes, 16 de enero de 2012

De las decisiones...

Hay decisiones en las que cuesta mucho trabajo tomar una decisión. Y es más difícil saber si la decisión que haz tomado es la correcta o si debiste haber optado por otro camino, creo que tendré que aprender a vivir toda una vida con esa incógnita, aprendiendo a ser valiente y siempre optar por algo.
Siempre tengo que estar pendiente de mis palabras, de no decir, hacer o escribir nada que pueda dañar a alguien.
Siempre hay que tomar decisiones, y a veces no sé cuál será la mejor decisión. En estos momentos simplemente no sé si apostarlo todo por nada, sé que en la vida si no arriesgas no ganas, pero ¿Qué pasa cuándo no quiero arriesgar? 
En verdad que tomar decisiones es algo muy complicado, sobre todo para alguien, que como yo, es experta en tomar siempre las decisiones herradas.



jueves, 13 de octubre de 2011

Capitulo I


Eran las 5 pm, regresaba a casa después de un largo día, había llovido todo el tiempo y estaba harta de todo, del tráfico, las personas, el clima y hasta de mi misma, por que ya estaba harta de estar harta. Me saqué la ropa mojada y encendí un cigarrillo, solo quería pensar. Me senté sobre la bañera y observe como caía el agua, pensando en todo y a la vez en nada. No tenía dinero, no tenía un trabajo  y no tenía nada. En tardes como esa el sentimiento aparecía; el sentimiento de una vida frustrada, de ver que después de todo en la vida no siempre se cumplen los sueños. El llega a casa y no tener con quién compartir tu día no suena tan desolador como en realidad lo es…
“El dedicar tu vida a algo que la mayoría de las personas no consideran productivo después de todo es frustrante y desalentador” miré hacía mi cigarrillo el cuál ya estaba consumido con una larga tira de cenizas… ¿Qué estoy haciendo? Pensé para mi misma  y me levanté. Me dirigí a mi habitación y comencé a vestirme, después de todo un poco de aire fresco no me vendría nada mal. Salí de mi departamento muy  a doc. al clima, botas de lluvia, abrigo hasta las rodillas y un paraguas un tanto extraño.  Caminaba a paso lento y sin prisas mirando a todos lados y a la vez  a ninguno, en mi reproductor sonaba una canción que hablaba sobre sueños perdidos “¡Dios, lamento tanto ser un simple traductor de sentimientos!”
Llegué al parque más cercano y me senté en una banca con el paraguas aún en mano. En eso apareció un chico totalmente empapado y con la respiración agitada, llevaba consigo un par de maletas que parecían un tanto pesadas y un estuche que denotaba al instante que llevaba una guitarra dentro. Lo miré sin prestarle mucha atención y disimuladamente mientras el miraba hacía otros lados. Mi conciencia no me permitió seguir ignorándolo y sin pensarlo salieron mis primeras palabras hacía él.

-¿Quieres cubrirte?-
Le dije haciendo espacio debajo de mi sombrilla para que el se acercara,
-Gracias-
Me respondió sin siquiera mirarme.
-¿Cómo te llamas?-
Le pregunté solamente para hacer un poco más amena su espera, que a juzgar por la lluvia sería un poco larga.
-Mateo-
Dijo nuevamente sin mirarme y de su chaqueta  sacó un cigarrillo y una caja de fósforos mojada, intentó varias veces prender fuego  a su tabaco pero no pudo y evidentemente frustrado arrojó la cajetilla e cerillos a un charco que estaba no muy lejos de nosotros.  Al ver esta situación y comprendiendo el coraje que esto ocasiona le ofrecí mi encendedor y saque un cigarro yo también.
-Gracias-
Dijo devolviéndome el mechero, con su cigarro ya encendido y por primera vez dirigió su mirada hacía mi,
-Lo siento, no ha sido un buen día-
Lo miré y tuve esa sensación que invade a las personas al conocer a alguien que de antemano se sabe que será alguien especial en tu vida…



Dedicatoria...

La tarde transcurría lento,  por la ventana del autobús  solo se observaba la lluvia y la niebla. Hacía un frío indiscriminado y eso hacía más evidente aún el sentimiento de soledad.

Ahí  sentada en el asiento junto a la ventana de un camión de pasajeros con un lejano destino estaba yo, entre mis brazos aún tenía ese viejo libro que jamás terminé de leer, estaba abierto y cualquiera pensaría que lo estaba leyendo, pero en él no aparecían letras algunas para mi, solamente había vacío en él, así como en mi vida.  Como no queriendo una lágrima asomo por mis ojos y así, descaradamente  salió rodando por mi mejilla.;
-¿Estás bien?- esa pregunta me sacó de mis absortos pensamientos para devolverme de golpe a  esa apresurada realidad,
-Si, no es nada- dije sin siquiera mirar a quién estaba contestando, mi mirada seguía clavada en ese libro, cuando de repente sentí la imperiosa necesidad de mirar a quién habló. Apenas un leve movimiento, giré mi cabeza y ahí estabas tú.  No dije nada, ni hubo expresión alguna en mi rostro, parecía que hubiese visto a un fantasma ¿Eras real, o era simplemente mi inquieta y necesitada imaginación?,
-¿Me puedo sentar?- y dicho esto miraste al asiento que estaba junto a mi ocupado por mi maletín, -Claro- dije apenas saliendo del trance en que había quedado al mirarte, retire mi maletín y lo puse entre mis piernas y continuaste diciendo;

-Disculpa, pero es que no hay más lugares vacíos-

-Descuida, viajo sola- dije mirándote y haciendo el más grande esfuerzo que me era posible por esbozar una sonrisa.

Continuó nuestro viaje juntos, aún recuerdo que intentaste todo para aligerar mi tristeza, y lo lograste, de eso no hay dudas.

¿Aún recuerdas esa tarde? Yo si, la recuerdo como si hubiese sido ayer, a pesar del pasar del tiempo. Y recuerdo también que nunca quise hablar de el por qué mi viaje, por qué querer comenzar una nueva vida dónde nadie me conociera…. Recuerdo también que te prometí que algún día sabrías esa historia y ¿Sabes qué? El momento ha llegado…


domingo, 2 de octubre de 2011

Adiós Septiempre, ¡Bienvenido Octubre!.

Ahhh, apenas caigo en cuenta que ya es Octubre, mes mágico que me trae centenares de lindos y agradables recuerdos.
Siendo una persona con taaaantas fijaciones creo que no es de extrañarse que también las tenga con determinados meses ¿No?. Bueno, dese hace 4 años tengo una gran fijación con el mes de Septiembre, siempre al transcurrir el calendario y ver que pronto llegará es inevitable sentir pesar, por qué siempre han pasado cosas significativas y no muy agradables en el transcurso de Septiembre. Éste año (2O11) hubo un cambio de planes para Septiembre, tanto así que en otros años deseaba con gran fervor que terminara y este año ni siquiera me di cuenta cuando terminó. Septiembre 2O11 fue un mes mágico e inspirador, desde el mismisimo día primero comencé a saborear las dulces mieles de un otoño cargado de cosas nuevas, positivas y muy, muy especiales. No queda más que despedirme de Septiembre con una gran sonrisa, esperando así también que Octubre no me falle....

¡Bienvenido seas Octubre!
Espero que tu y yo la pasemos bien y que sigas los pasos de tu antecesor....